1.1.12

(Di) vagando por la ciudad

Recojo una hoja
aun verde, pero caida.
Esta fresca, pero caida.

Se me dio por pensar,
ahora mientras la cojo
y lloro por una vida
que vive sobre su tumba.

El suelo caliente de verano,
las llantas negras sobre el asfalto,
el chicle sin sabor a su costado
y las otras veinte hojas
me quitan las ganas
de secar estas lágrimas.

Siento el miedo,
la apreto y me ensucio.
Mi mano verde, amarilla y gris,
mis ojos rojos y mi mejilla mojada
me calman la pena por la hoja sin su rama.

Tráfico, niños en las esquinas,
jabón, toalla sobre la cara,
pies bien parados y ahora la hoja
es solo un pedazo de árbol
que termina en la cima de un poco de basura.

¿Y el árbol?
¿No es la vida misma?
Una hoja cae, muere.
Un árbol nace, hasta que el hombre lo tale.

Tanto miedo
desaparece con tanta belleza.
El verde que se vuelve carbono,
alimenta a su árbol o quizá al camión nocturno.

Tanta pena
desaparece con tanta belleza.
Mi mano tiembla ante la corteza
áspera y eterna.

Mis brazos se quedan atrapados,
en el diámetro infinito
con raices hasta el centro del planeta.

Y me pierdo.
A propósito.
Me perdí.

Y te encontré.

19.5.09

S/.

Aposté todo a un solo número
Aposté a uno de mil números
Aposté mi confianza en mi sentido extra
Aposté que esta sería la única apuesta y que ganaría
Aposté que dejaría el juego si el juego no me dejaba a mí
Aposté a un número desconocido, pero no al azar
Aposté a no equivocarme
Aposté a que no perdería, más que las ganas de apostar
Aposté a que tú también apostarías
Y gané.

4.5.09

Tú embotellada

Hay alguien que me marea
con sus manos que como esponjas
se llevan todo lo que encuentran derramado.

Desde la mañana
con su lejana presencia,
con su silenciosa voz
y su imagen transparente,
me marea con su borrosa huella,
que cada día se hace más profunda.

Temo caminar solo, caerme y que se ruede mi cabeza,
pero más perder el vaivén
que me recuerda que alguien anda por aquí dentro
dándose de golpes con sus fotografías, con sus palabras,
con mis obsesiones y sonrisas
y con todo lo que ella de si misma no sabe.

Hay alguien que me marea y eres tú.
Tú con tus manos, tú con ti misma.
Tú con un arco bajo la nariz, tú con tus dedos
mojados de algo que me sabe a hogar.

Hay alguien que me marea y no me tumba al suelo.
Hay alguien que me marea y me borra las líneas rectas del camino.
Hay alguien que me marea y se robó todos los puntos finales

10.4.09

Cap. I

Cuéntame un par de mentiras
y yo te las cuento todas.

Cuéntame sobre quien no eres
y yo descubro todo lo que aun no sabías.

Cuéntame que te olvidas de tus sueños
para dejarle espacio al que llevas puesto en tus ojos abiertos.

Cuéntame por qué nuestras horas
andan en el siguiente planeta
pisándole la prisa a los segundos.

Cuéntame si debo despertarme
y ponerle el punto final
al cuento que se empieza por atrás.

2.4.09

Con los tuyos sobre los mios

Con los dedos de las manos
cuento los encuentros de nuestros dedos
y con ellos trato de contarte y encontrarte
dentro mío.

Como buscar con una lupa la montaña
o en ella con un telescopio al último grano de arena perdido
así me veo desde dentro.

Y me siento a oscuras
en el cuarto acolchado,
pero me persigue el miedo
del no ver y no creer.

Y no quiero creer que se apagaron las luces
de tanto brillar a través de mis párpados.
No quiero creer que el blanco es negro,
no quiero creer que te perdí de vista en el intento.

No quiero mirar a la vida
y al volver no encontrarte.
No quiero mirar tus sombras
y que te escapes de ellas.

No quiero querer no querer.
Quiero una vez que yo recuerde
que alguna vez te aprendiste mi nombre
y que es algo más tuyo que mío.

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