8.8.08

Olimpiadas

Amanecí con todas las ganas de tomarme un vaso
del tamaño de un estadio
relleno con las cabezas de cada uno
de los que gritaban hace media hora.

El desayuno me aguarda vacío
y prefiero esperar almorzar
para que se me pase el amargo de la sangre.

Se que no sucederá,
que no aparecerá la sensación de los pómulos hinchados,
de los ojos que no se abren
de la piel más suave durante el día
y de las paredes azules.

Y durante la noche todos estarán con una cruz en la frente
con los ojos marchitos y la cara opaca.
Ellos no lo sabrán.
Ellos beberán y mañana tomaran dos pastillas.
Yo necesitare mil.

Al otro lado del mundo un turbante apreta un botón
y me sirve mi desayuno.
Es el estruendo enorme,
pero ya tengo mis cabezas
y mis pastillas.

Caja de lanas

De entre tus lanas enredadas
te arrancaré los nudos que tejes
alrededor de tu pecho resfriado.

Si los palitos los olvidaste en mi cama
los encuentras luego en tus dedos,
si los pierdes por la calle
los encuentras nuevamente al lado de tu té.

Pero prefiero tocar tu timbre,
que pase el terremoto por tu puerta,
que luego me abras, me recibas
y me abras y luego yo.

La taza vacía se rompe y todo se moja,
tu también, yo también

Y el siguiente día toca hacer la chompa
que te habías prometido.
Culpa de tu madre por no enseñarte a cuidarte
de esos virus de invierno
que viven de calores ajenos.

Con los palitos, con la madeja
con tus dedos, con mi pelo,
teje lo que puedas alrededor tuyo.

Terminaras con el último punto
que atravesó tu familia,
hasta llegar a tus manos
que solo sirven para abrigar
a otros.

31.7.08

Tres minutos para siempre

Parece que la sequedad de mis labios
es la humedad necesaria
para que mis dedos puedan dar vuelta a la página.

Y también la falta de soledad.
Y también la falta de faltas.

Ya no hay más pulmones llenos
que puedan derrumbar casitas de animales.

Las casitas se caen de pena,
se caen de tanto cimiento,
se caen de tanto caerse
en los sueños de los niños.

Y ya no habrá cantantes
que elogien su tristeza
si con la cabeza bajo tierra
nadie los escucha.

Ya llorar no llena los bolsillos,
sólo los cementerios y los cafés.

Por fin los poetas muertos murieron
ahogados en sus tazas
y nacen los vivos que no vivirán
mas que en bares y velorios
y sin mucho esfuerzo pasamos de la par a la impar.

11.7.08

140 dB

Eres el óxido que me queda en las manos
después de estirar las cuerdas
y romperme el cuello.

Y quedo despeinado y sucio,
frente a frente con la mentira de la oscuridad.
Solo y doce compases después solo.

Eres la piel que se desprende de mis dedos,
después de dos horas de suicidio.

Y te encuentro escondida
en el silencio de negra,
que se escapó de la pista
a quién sabe dónde.

Eres mi frente arrugada
que se enrojece
con más de dos ojos cerca.

Y acabo con tus dos últimos acordes menores
que hoy suenan a sol,
del grande.

25.6.08

Serie

Tus risas ahogadas,
los parques que aún no llegan,
las manos frías
y todo lo que no sé que vendrá
han hecho de estas líneas, curvas.

La espera de que te dé algo de sueño,
que estires tu brazo y llegue a mí
y que de casualidad te quedes en mis ojos
y te borres de las fotos.

Los domingos que descansan
aburridos de no pasar,
aburridos de hacer cola.

Los sábados que se olvidaron de ti,
que te olvidaste de ti,
que sólo quedan en el julio que viene
y se acaban en septiembre.

Y son los días, los meses, los segundos,
las plantas, las personas, la garúa y la música
que acaban con final feliz
y el vecino del frente que acaba
de ver el final del primer capítulo
y deja la TV prendida.

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